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Tras la resección quirúrgica de un tumor, la reaparición de éste (microtumores residuales) y/o las células tumorales circulantes (CTCs) que queden, son unos de los mayores problemas con los que se enfrentan en la clínica, por lo que elucidar los mecanismos involucrados y encontrar nuevas terapias es esencial.

Buscando en la literatura nos hemos encontrado con un concepto muy interesante; las plaquetas, las hermanas pequeñas de las células sanguíneas a las que no se les suele prestar mucha atención y las cuales, por su condición para ayudar a reparar tejidos tras la resección del tumor, se dirigen al lecho quirúrgico donde sorprendentemente las CTCs las usan ya que tienen la capacidad de habilitar el nicho metastático; por lo que si se modificaran las plaquetas y se combinaran con un inhibidor de PDL1 (aPDL1), conseguiríamos un tratamiento dirigido únicamente a la zona afectada dónde se encontrarían tanto los microtumores como las CTCs, reduciendo así los efectos secundarios de la inmunoterapia en otros órganos.

En el estudio In situ activation of platelets with checkpoint inhibitors for post-surgical cancer immunotherapy” publicado a finales de enero por Nature Biomedical Engineering, precisamente investigan esta hipótesis y abogan por la terapia del aPDL1 conjugado a las plaquetas (P-aPDL1). Este estudio se centró en ratones a los que previamente se les había reseccionado parcialmente tumores primarios de melanoma y carcinoma de mama triple negativo (dejando aproximadamente un remanente del 1%) y a los que posteriormente se les aplicaron diferentes tratamientos: la resección sin tratamiento (control), inyección intravenosa de aPDL1, inyección intravenosa de plaquetas o el conjugado de P-aPDL1. Tras un tiempo, los tumores volvían a aparecer en todas las condiciones anteriores salvo en los ratones a los que se inyectó el P-aPDL1, los cuales no presentaron recurrencia tumoral. Posteriormente, se inocularon células tumorales en el torrente sanguíneo a ratones a los que previamente se les había reseccionado el tumor para simular una metástasis de las CTCs. Sorprendentemente, los ratones tratados con aPDL1 presentaron una importante disminución de la metástasis, pero no de la reaparición del tumor primario. Sin embargo, en los ratones tratados con P-aPDL1, las plaquetas hicieron bien su trabajo y no sólo provocaron una respuesta inmune contra las CTCs causando su muerte y disminuyendo la diseminación de la metástasis, si no que también bloquearon la reaparición del tumor primario.

Como ya mencionamos en la entrada anterior del blog, el tratamiento con inhibidores de PD-L1 en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico metastásico es una realidad que avala la inmunoterapia en los tratamientos contra el cáncer. Este estudio muestra una estrategia para evitar los daños colaterales de estos tratamientos dirigiéndolos únicamente donde sean necesarios.