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De esta premisa parte el artículo “Microbiota: a Key orchestrator of cancer” publicado en marzo de 2017 por la prestigiosa revista Nature.

El artículo engloba el trabajo de los últimos años en el campo de la investigación de terapias específicas y personalizadas en las que la microbiota intestinal ha manifestado estar estrechamente ligada a la respuesta de la carcinogénesis ante la inmunoterapia a nivel local. Los investigadores han centrado sus experimentos en la focalización de la microbiota, demostrando que los pacientes pueden ser recolonizados con una microbiota resistente y estable para luchar contra los patógenos resistentes a los antibióticos.

La resiliencia, estabilidad, capacidad de respuesta a factores fisiológicos, patológicos y los cambios ambientales permitirían además utilizar la composición de la microbiota como biomarcador, una herramienta de diagnóstico y probablemente un Target24. Esta idea es muy interesante porque no se queda sólo como parte fundamental de la solución del problema, si no que se convierte también en factor determinante para la prognosis del cáncer.

El objetivo final de esta investigación es descubrir una especie bacteriana o una combinación que reduzca la toxicidad sistémica y promueva la lucha contra el cáncer. Y aunque se avanza en el camino, aún queda un largo recorrido por delante. Los experimentos aún no han pasado a la fase clínica y para ello se necesitaría crear una extensa base de datos humana con un análisis cuidadoso, ya que aunque los ratones se colonizan con la microbiota humana, sus funciones fisiológicas e inmunológicas son similares pero no idénticas a las de los seres humanos. Por ejemplo, la expresión celular de TLR29 en humanos está restringida a células dendríticas plasmocitóides y BI80 y en los ratones se expresa en todos los mieloides y dendriticos. Por lo tanto, no es posible concluir que la activación del TLR29 en humanos por Bifidobacterium spp.  tenga la misma inmunoestimulación observada en ratones. Por lo que los datos clínicos detallados serán fundamentales para determinar si los probióticos que contienen Bifidobacterium estimularían también la respuesta antitumoral en pacientes.  De ahí la importancia de dar un paso más en esta investigación y llevarla a la fase clínica.