Fred Hutch

“Si me diagnosticaran cáncer, me gustaría empezar ese mismo día el tratamiento con inmunoterapia celular….” Estas palabras pronunciadas por el investigador Matthias Stephan del Centro de investigación de Cáncer Fred Hutchinson en EEUU expresan el objetivo principal de su trabajo publicado este mes en Nature Nanotechnology.

La programación de células T para convertirlas en células T CAR que detectan y eliminan las células cancerosas se ha posicionado entre los últimos ensayos clínicos como uno de los tratamientos más esperanzadores en la lucha contra el cáncer, tal y como avalan los resultados de los ensayos clínicos con estas células en casos de leucemia. El proceso de este tipo de tratamiento consiste en extraer células T del paciente, manipularlas genéticamente y cultivarlas en instalaciones especiales de procesamiento celular antes de infundirlas al paciente, algo que requiere una media de dos semanas.

Stephan y su equipo han diseñado una tecnología que recuerda a las películas del futuro. Han creado nanopartículas biodegradables que realizan todo el proceso para crear células T CAR pero eliminando todo el proceso de laboratorio y permitiendo que la programación de las células T en células T CAR se realice dentro del cuerpo y en un plazo de 24 a 48 h. Las nanopartículas llevan genes que codifican los receptores de antígenos quiméricos, o CAR, que se dirigen al cáncer y lo eliminan. Para ello, estas nanopartículas fueron etiquetadas con moléculas que las hacen pegarse a las células T pudiendo así infiltrarse en el sistema de tráfico interno de la célula para llegar al núcleo e integrarse en los cromosomas que hacen posible que las células T comiencen a descodificar los nuevos genes y producir CAR en 1 ó 2 días y continuar produciéndolos durante semanas.

El equipo utilizó un modelo preclínico de ratón de leucemia. Compararon la tecnología de programación de nanopartículas con la quimioterapia combinada con una infusión de células T modificadas en laboratorio para expresar CAR. Los resultados indicaban que el ratón tratado con las nanopartículas biodegradables mejoró la supervivencia en 58 días de promedio.

Aunque esta tecnología es esperanzadora aún quedan muchas horas de trabajo antes de pasar a la fase clínica, no obstante Stephan sin duda tiene claro el futuro por el que trabaja, uno en el que los tratamientos de inmunoterapia celular sean de fácil administración y puedan ser accesibles en cualquier lugar.