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La inmunoterapia celular es una de las terapias contra el cáncer que más relevancia está adquiriendo en los últimos años, por ello la investigación en este campo revela día a día nuevos avances que nos acercan un poco más a la cura de esta enfermedad.

En nuestra publicación anterior del Onco-blog os hablábamos de un nuevo trabajo en el que reprogramaban las células T convirtiéndolas en CAR T, las cuales eran capaces de localizar proteínas específicas de las células cancerígenas y de esa manera atacarlas y eliminarlas. No obstante, a pesar de la innovación y el potencial de esta técnica existían algunos problemas tales como que la esperanza de vida de estas células en el organismo raramente supera las 48 horas y la resistencia de los tumores al verse en peligro liberando químicos de autodefensa e impidiendo que las células CAR T realicen sus funciones correctamente.

Estos obstáculos fueron principalmente los que llevaron al investigador Dr. Mathias Stephan del Fred Hutchinson Cancer Research Center a crear una estructura sintética con una mezcla óptima de nutrientes, factores estimulantes y otros ingredientes que permitieran a las células CAR T no sólo mantenerse en el sistema durante el triple de tiempo, sino que además las dota de la capacidad de proliferar en el mismo. Así, la nueva tecnología por la que Stephan y su equipo abogan, provee al sistema de una legión de células entrenadas para eliminar las células cancerosas, que pueden subsistir más tiempo y que además se multiplican. Además, en esta tecnología se incluye un STING agonista que aumenta la respuesta inmune para atacar después a las células cancerosas cercanas que no hayan sido previamente reconocidas por las CAR T. La estructura del biopolímero en la que se combinaron las células T se compone de poros minúsculos, por lo que se puede hacer en casi cualquier tamaño y forma aumentando el abanico de tumores sólidos en los que emplearlo. Esta estructura se reabsorbe más o menos a la semana eliminando la necesidad de un procedimiento quirúrgico posterior para retirarlo reduciendo así los riesgos del tratamiento.

Estos datos publicados en el Journal of Clinical Investigation el pasado 24 de abril muestran como en los ratones tratados con esta tecnología, los tumores de cáncer de páncreas y de melanoma reducen su tamaño de una manera mucho más significativa que aquellos tumores tratados únicamente con la inyección de células CAR T sin el biopolímero.

Stephan está convencido de que esta tecnología tiene aún un largo camino que recorrer antes de estar preparada para los pacientes. Por lo que no existe el alto en el camino de momento y busca colaboradores para dar el siguiente paso y comenzar con los ensayos clínicos lo antes posible.