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La revista Scientífics Reports ha publicado una nueva investigación en la que se revela que los enfermos de Alzheimer tienen más probabilidades de sufrir glioblastoma (tumor cerebral), pero a su vez disminuyen las de padecer cáncer de pulmón.

Estos resultados van en la misma dirección que un estudio publicado en 2014 en la revista PLoS Genetics por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en el cual se mostraba que los genes sobre-expresados en enfermedades del sistema nervioso central (Alzheimer, Parkinson y esquizofrenia) se encontraban sub-expresados en cáncer (pulmón, colon y próstata) y viceversa.

Alfonso Valencia, reciente director del departamento de Life Science en el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), ha continuado en esta línea para describir los procesos biológicos que subyacen a estas relaciones de comorbilidad. Esta investigación se ha realizado con el supercomputador MareNostrum de Barcelona, uno de los más potentes de Europa, y con él se han analizado las bases moleculares de más de 1.000 pacientes de Alzheimer y cáncer.

Sorprendentemente, han identificado 198 genes cuya función está alterada de forma significativa en Alzheimer, en glioblastoma y en cáncer de pulmón. De ellos, 112 presentaban un comportamiento similar en Alzheimer y glioblastoma y el patrón opuesto en cáncer de pulmón.

Al comparar los procesos biológicos alterados por la desregulación de estos genes, también se ha detectado que la disfunción mitocondrial tiene un papel vital tanto en el desarrollo del Alzheimer, como en la aparición de tumores cerebrales en estos pacientes a consecuencia del establecimiento de un estado inflamatorio crónico en el cerebro. La disminución del aporte energético y la generación de especies reactivas de oxígeno (ROS) por la alteración de la función mitocondrial estarían a su vez relacionadas con la protección frente al cáncer de pulmón en pacientes de Alzheimer.

“El análisis del glioblastoma, que tiene una comorbilidad directa con el Alzheimer y que, además, se origina en el mismo órgano, nos ha permitido entender mejor las relaciones moleculares de comorbilidad entre Alzheimer y cáncer y eliminar sesgos tejido-dependientes”, ha dicho Jon Sánchez-Valle, primer autor del trabajo.

Este nuevo trabajo recalca la importancia de entender las bases moleculares subyacentes de estos procesos, las cuales aportan información vital tanto para el estudio de la causa de la enfermedad, como para el diseño de nuevas estrategias terapéuticas.