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La existencia de diversas respuestas del sistema inmune frente a los tumores y la necesidad de aumentar su eficiencia clínica son ampliamente aceptadas. Una de las estrategias con este fin es el desarrollo de vacunas que potencien la respuesta antitumoral, cuya base es la presencia en las células tumorales de proteínas mutadas o sobre-expresadas que funcionen como neo-antígenos.

Los artículos de Ott et al. y Sahin et al. describen los resultados de sendos ensayos clínicos de fase I usando vacunas personalizadas para el tratamiento de pacientes con melanoma en estadío avanzado. Los melanomas presentan un elevado número de mutaciones, muy probablemente causadas por la acción de la radiación solar sobre el DNA de los melanocitos cutáneos. Aunque solo una pequeña proporción de estas mutaciones están implicadas en el proceso tumoral, las células de los melanomas expresan numerosas proteínas anómalas/mutadas potencialmente capaces de inducir o potenciar una respuesta inmune contra el tumor.

Ott et al. secuenciaron el DNA de células tumorales y de células normales de seis pacientes para identificar mutaciones específicas del tumor y determinar los neo- antígenos que codifican. A continuación, emplearon un algoritmo para predecir los neo-antígenos con más afinidad de unión con las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad. Cada paciente fue inyectado/vacunado con péptidos sintéticos largos correspondientes a 20 neo-antígenos específicos de su propio tumor. El estudio de Sahin et al. incluyó 13 pacientes, que fueron inyectados con una vacuna constituida por moléculas de RNA correspondientes a diez mutaciones de su tumor que habían sido previamente comprobadas que eran incorporadas por células presentadoras de antígeno. Las vacunas usadas en ambos estudios generaron respuestas de linfocitos T-CD4+ y T-CD8+ que aumentaron el número de linfocitos T implicados en la respuesta inmune previamente observada frente a antígenos y también en la respuesta a neo-antígenos.

Cuatro de los 6 pacientes del estudio de Ott et al., no mostraron recurrencia a los 32 meses de la vacunación. Es notable que los dos que sí la presentaron respondieron a inhibidores de la vía del PD-1. Ocho de los 13 vacunados por Sahin et al. estaban libre de enfermedad a los 12-23 meses de la vacunación e, igualmente, los 5 que recidivaron mostraron regresión total con tratamiento que bloqueaba el receptor PD-1.

Si bien el número de pacientes en ambos estudios es reducido, los resultados apoyan el potencial de la estrategia seguida, que cabe pensar pueda optimizarse mejorando los sistemas de predicción/identificación de neo-antígenos. Es también positivo que, en los dos protocolos de vacunación, además de disminuir el porcentaje de recurrencia o metástasis del melanoma, aquellos pacientes que no respondieron o recidivaron mostraron sensibilidad a la inhibición de la vía del PD-1.