tumores pediatricos

La mayoría de los estudios genómicos en cáncer se han realizado en muestras procedentes de tumores de adultos. Estos estudios han permitido caracterizar la complejidad de los tumores más comunes,  identificado distintos oncogenes en el cáncer humano y han hecho posible seleccionar la mejor terapia en algunos casos. Sin embargo, los tumores pediátricos adolecen de la falta de estudios sistemáticos en grandes series de pacientes, por lo que los resultados de estos dos importantes trabajos que os vamos a presentar suponen un salto cualitativo en este campo.

En estos dos grandes trabajos se muestra que la carga mutacional en tumores pediátricos (hasta 18 o 25 años, dependiendo del estudio)  es muy inferior al de tumores adultos, a pesar de que la mayoría de los tumores estudiados tiene mutaciones características.  No obstante, algunos tumores tienen una carga mutacional similar a la de tumores con genotipo hipermutador, como es el caso en algunos gliomas de alto grado con alteraciones en genes reparadores del DNA.

Además de datos mutacionales, estos estudios aportan también datos relativos como el cambio del número de copias (CNVs) y alteraciones estructurales, que resultan más frecuentes que cambios puramente mutacionales en linfomas, leucemias y sarcomas. También fueron identificados cambios estructurales de alta complejidad, sobre todo, en osteosarcoma y carcinoma adrenocortical, en ambos casos asociados con mutaciones en p53.

Interesantemente, el análisis ha tenido también en cuenta la identificación de firmas características de diferentes agentes inductores de cambios mutacionales; así se han identificado, además de las firmas existentes en tumores adultos, la presencia de una firma de radiación UV en leucemias agudas linfoblásticas, así como la presencia de una nueva firma genética en sarcomas rabdoides.

Sorprendentemente, cambios en el ADN germinal han sido identificados en el 8% de estas muestras. Casi el 50% de los casos analizados contiene mutaciones o cambios estructurales que permiten seleccionar una terapia dirigida, sobre todo contra genes mutados en las rutas de MAPK y de ciclo celular.

El estudio realizado en Boston incluye además el análisis de firmas de expresión génica, que permiten caracterizar la presencia de subpoblaciones macrófagos, linfocitos T, linfocitos B y células NK en diferentes tipos de neoplasias.

En términos generales, la más baja complejidad genómica de los tumores pediátricos facilita la identificación de oncogenes y simplifica el análisis de los datos genómicos.

Los datos están disponibles para su análisis en páginas web del ICGC y NIH.