La mayoría de los estudios realizados en laboratorio en condiciones in vitro fracasan en cuanto llegan a la clínica. Y esto se puede explicar fácilmente porque los tumores no se comportan igual en una placa de Petri (2D) que en tres dimensiones (3D). Si descartamos los modelos in vivo, los enfoques recientes se han centrado en la forma de prevenir este fenómeno, como los organoides derivados de tumores. A pesar de que este método presenta fantásticas posibilidades, todavía faltan algunos parámetros clave esenciales para el desarrollo tumoral y que pueden ser esenciales para entender cómo estos tumores pueden responder a los inhibidores, como la hipoxia, o el impacto del estroma entre otros.

De hecho, los investigadores de la Universidad de Tel-Aviv han desarrollado un nuevo modelo de bioimpresión en 3D de un tumor de glioblastoma, uno de los tipos de cáncer de cerebro más letales, con el objetivo principal de evitar la pérdida dependiente de 2D de p-selectina, una proteína producida cuando las células cancerosas del glioblastoma se encuentran con las microglías, y este detalle es esencial tenerlo en cuenta porque esta proteína obliga a las microglías a apoyar a las células cancerosas en lugar de atacarlas. Este modelo de bioimpresión 3D se ha generado con muestras de pacientes de glioblastoma obtenidas en cirugía. Lo más relevante es probablemente el hecho de que tiene una intrínseca y funcional red de vasos sanguíneos, lo que permite el estudio de la administración de fármacos como si fuera un tumor real, pero también es importante porque contiene la matriz extracelular. Puede obtener alrededor de 100 pequeños tumores funcionales de la muestra de un paciente. La profesora Satchi-Fainaro, investigadora principal, ha publicado recientemente este asombroso trabajo en Science Advances y estamos seguros de que va a cambiar la perspectiva actual en la clínica, donde se encuentran con una tasa de fracaso devastadora del 90%.