Queremos comenzar este artículo para recordarles a todos la importancia del 8 de mayo. Es el día internacional designado para el cáncer de ovario porque es uno de los cánceres femeninos más letales. Cabe destacar que este término se refiere a una gran cantidad de diferentes tipos de cáncer, principalmente según el tipo de célula de la que provienen. El más común es el cáncer de ovario epitelial, que generalmente se origina en la superficie de los ovarios, pero también puede surgir en las trompas de Falopio o en la cavidad peritoneal primaria. Y en una extensión mucho menor, también podemos encontrar cáncer de ovario de células germinales, cáncer de ovario de células estromales y carcinoma de ovario de células pequeñas. Desafortunadamente, a pesar de sus orígenes, los controles de  prevención son la única opción para encontrar este cáncer en las primeras etapas porque actualmente no existen pruebas de detección lo suficientemente fiables, lo que lo convierte en uno de esos cánceres «silenciosos» que solo aparece una vez que ya se ha propagado y es demasiado tarde.

Actualmente, las tasas de supervivencia a cinco años varían entre el 36% y el 46% y, lamentablemente, las expectativas no son buenas; el número de mujeres recién diagnosticadas y aquellas que van a fallecer por causa de este cáncer, va a seguir aumentando en las próximas décadas, en algunos casos hasta en un 50%. Estas cifras devastadoras se basan en el hecho de que el tratamiento estándar es la quimioterapia y/o la cirugía cuando es posible.

Esperemos que los recientes ensayos clínicos probando inhibidores de PARP como olaparib (SOLO-1), o  basados en la inmunoterapia combinando los inhibidores ipilimumab y nivolumab, ayuden a mejorar las expectativas.