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No es necesario decir que fumar es la principal causa de cáncer de pulmón. Todos lo sabemos. Pero aún así, hay 1.100 millones de fumadores en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud estima que 1.8 millones de muertes por año están asociadas al cáncer de pulmón, y las cifras siguen aumentando.

La razón principal por la que fumar conduce al cáncer de pulmón se debe al gran número de mutaciones que las células comienzan a acumular tras la exposición a los carcinógenos. Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer para comprender las consecuencias iniciales del tabaquismo en las células pulmonares sanas y cómo evolucionan hacia el carcinoma de pulmón escamoso.

El cáncer de pulmón presenta algunas de las frecuencias de mutación más altas a pesar de que se cree que solo se requieren unas pocas mutaciones conductoras oncogénicas en una sola célula para producir cáncer. ¿Tienen alguna función todas estas mutaciones adicionales? Para responder esta pregunta, Yoshida et al. han estudiado los perfiles mutacionales de 632 células pulmonares sanas obtenidas de la secuenciación del genoma completo de diferentes tejidos biopsiados de niños, adultos, no fumadores, fumadores actuales y ex fumadores. Como era de esperar, el envejecimiento está asociado a la acumulación de mutaciones, 22 mutaciones puntuales adicionales en una sola célula por año extra de vida, y el tabaquismo no es ninguna sorpresa cuando suma más de 5000 mutaciones. Los exfumadores aún presentan más de 2000 mutaciones por célula. Sin embargo, lo inesperado es la enorme diferencia en el número de mutaciones en diferentes células del mismo individuo (alrededor de 10 veces en fumadores). De hecho, algunas firmas mutacionales ya están presentes en los no fumadores y son más abundantes con la edad y más comunes en los fumadores.

Según Yoshida et al., aunque el riesgo de desarrollar cáncer en los exfumadores es significativamente menor que en los fumadores actuales, los exfumadores siguen presentando perfiles de mutación asociados al tabaquismo en la mayoría de las células pulmonares, lo que aumenta el su riesgo de cáncer de pulmón en comparación con los no fumadores. Afortunadamente, este número parece disminuir según el tiempo de abandono del hábito tabáquico y, de hecho, eventualmente, el 20-50% de las células termina teniendo una carga de mutación baja similar a los perfiles de los no fumadores.

Estos datos nos dejan con una pregunta: ¿qué es lo que permite a los exfumadores mantener una pequeña fracción de células altamente mutadas que pueden proliferar si se detiene la exposición a carcinógenos?. El estudio de los mecanismos subyacentes del cáncer sigue siendo imprescindible.